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Polilla de la ropa

 

La familia Tineidae, que comprende las polillas de la ropa, está constituida por un gran número de especies en el mundo: más de 2.000. A veces se usa la palabra polilla para referirse al extenso grupo de los lepidópteros, pero algunas al final son mariposas (que se diferencian de las polillas por ser diurnas). En cualquier caso, aquí nos referimos a la polilla de la ropa o tejedora: la que se alimenta de los subproductos de origen animal tales como pieles, alfombras de lana, pudiendo causar daño a la ropa de lana almacenada.

La polilla de la ropa o tejedora adulta mide cerca de 7-8 milímetros de longitud cuando sus alas están dobladas hacia atrás sobre sus cuerpos. Las alas son de color oro con una franja de vellos largos en los márgenes. La cabeza tiene mechones de vellos rojizos. Las larvas adultas miden de 12-13 milímetros de largos y se alimentan de la lana bajo una manta sedosa que construyen, heces fecales y pedazos de alimentos de su fuente alimenticia. Sus cuerpos son de color blanco o crema con la cabeza de color marrón. Las larvas no tienen ojos. Es muy común encontrar las larvas alimentándose debajo de los cuellos, puños y otras partes ocultas en la ropa.

La polilla se reproduce durante todo el año. Tan pronto como son adultos se empiezan a reproducir. Generalmente la madre polilla escoge una prenda y deposita en ella los huevos: unos 50 de media aunque a veces pueden llegar hasta 150 o más. El lugar de depositar los huevos es clave: las larvas deben alimentarse del material donde han sido depositadas. La hembra morirá al cabo de pocos días, porqué ha consumido mucha energía en la puesta y no puede alimentarse (los adultos no tienen aparato bucal).

El período de incubación varía según las condiciones de temperatura: en verano puede durar entre 4 y 10 días y en invierno, alrededor de los 15. El período larvario es muy variable: desde 1 mes a más de dos años. Siendo larva, come todo lo que encuentra a su alrededor, hasta que cambia de fase: cuando es una oruga de unos 13mm se aleja de la zona de alimentación y se esconde para encapullarse pasando a la fase pupal. Finalmente experimentará su última metamorfosis, convirtiéndose en polilla adulta.

Las polillas prefieren lana, cachemir, mohair y fieltro, pero cualquier tela les vale. Incluso fibras sintéticas si tienen manchas de sudor y grasa. Así que nada está a salvo: todo el vestuario peligra, pero también las cortinas, mantas, toallas, trapos. De hecho, es una de las pocas especies que pertenecen al grupo de los queratófagos. Los queratófogos son de los pocos animales que tienen la capacidad de digerir la queratina, una proteína que usan como fuente de energía. Además, la queratina aporta varios elementos químicos como zinc, cadmio o magnesio y contiene importantes aminoácidos azufrados como metionina, cistina o cisteina. Esto le permite alimentarse de materiales que contengan esta proteina: piel, plumas, seda, cueros o lana.

Las polillas son un insecto cosmopolita, pueden encontrarse en cualquier entorno, por muy urbano que sea.

La polilla más común es la de la especie Tineola bisselliella.

Las larvas de polilla son de los pocos insectos que pueden digerir la queratina de pelos y plumas.

Los tejidos naturales son los que tienen más riesgo, especialmente los de lana o algodón, porqué no suelen atacar tejidos sintéticos: nylon, poliéster o acrílicos.

A las polillas les gusta la oscuridad.

Si las larvas están en un entorno demasiado seco o frío, suelen entrar en un periodo latente hasta que las condiciones mejoran.

Las polillas son atraídas por prendas con sudor humana o manchas de líquido.

Los huevos de polilla son muy pequeños: por debajo de 1mm y prácticamente invisibles.

Una hembra puede poner cientos de huevos durante su vida.

Los huevos se pegan con una especie de cola que dificulta que puedan quitarse.

Las polillas tienen miedo a la luz por lo que se esconden entre los pliegues de tela.

A veces las polillas se instalan en los pliegues de cajas de cartón.

Contrariamente a lo que se crea, las polillas de la ropa no se sienten atraídas por la luz.

Solo se alimentan las larvas. Las polillas adultas no comen porqué no tienen las piezas bucales desarrolladas.

Vaciar las cajas de vez en cuando, ventilar los armarios y cambiar la ropa de ubicación.

De vez en cuando lavar la ropa que no se use a menudo.

Lavar bien las prendas.

Aplicar a la ropa de piel una capa de grasa impermeabilizante que la proteja.

Guardar la ropa en bolsas o cestos de plástico, o en cajones herméticos.

Evitar guardar en el armario prendas sin lavar o prendas no usadas por largos períodos de tiempo.

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